
Todo huerto comienza con una semilla. El proceso por el cual una semilla empieza a desarrollarse en una planta es lo que se le llama “germinar”. El germinar por semilla es solo uno de diferentes métodos por el cual podemos propagar las plantas y es el más básico y utilizado en el día a día, pero otras formas incluyen la propagación por esquejes (un pedazo de una planta que se transforma en un clon de su planta “madre”), injerto (conectar un pedazo de una planta a otra planta “patrón”), micropropagación (propagar una planta utilizando una célula de la planta “madre”), entre otros.
El germinar desde semillas nos da ciertas ventajas como lo es la diferenciación genética, raíces más fuertes desde el principio y la habilidad de almacenar ejemplares por tiempos prolongados. Dependiendo del cultivo es que puedes escoger si germinar en bandeja previo a la siembra en el suelo es lo más que le conviene. Si sembramos directamente de semilla al campo, esto les ofrece a las plantas un buen comienzo de vida en las que ellas tienden a crecer de forma más vigorosa y producen en menos tiempo de lo que producen plantas que se trasplantaron de una bandeja, sin embargo, al sembrar la semilla al campo, las exponemos a depredadores y enfermedades resultando que la semilla nunca germine o que un depredador se la coma rápido después de germinar. En bandeja podemos controlar el ambiente y asegurar las plantas que van al campo. Es importante considerar que hay cultivos que no soportan el trasplante y estas siempre tienen que ir directamente al suelo desde semilla.
Para comenzar es importante considerar:
- Tamaño de semillas
- Tamaño de huecos
- Sustrato
- Promix
- Buen drenaje
- Perlitas pequeñas
- Vermiculita
- Arena de río
- Tierra casera
- Promix
- Ambiente
- Humedad
- Luz
- Disponibilidad de agua
- Depredadores y enfermedades
- Animalitos
- Insectos
- Bacterias y hongos
- Tiempo
- Germinación
- En Bandeja
- Edad de la semilla
Tamaño de semilla
Por regla general, una semilla se debe sembrar a la mitad de su anchura de profundo. Esto significa que, al hacer el hueco en la bandeja, tienes que observar lo ancho que es la semilla para saber cuan profundo será el hoyo. De esta manera, se asegura que la planta tenga la fuerza de brotar a la superficie sin sufrir daños.

Tamaño de huecos
Si vamos a sembrar semillas pequeñas, se debe escoger siempre una bandeja pequeña. Si sembramos árboles o semillas grandes, se puede usar bandejas cada vez más grande para darle espacio a crecer bien la raíz primaria. Dicho esto, el hueco y lo grande del semillero está directamente proporcional al tamaño de la semilla. Es importante reconocer que, si la semilla es muy pequeña y está sembrada en un hueco demasiado grande u hondo, se va a beneficiar el crecimiento de hongos y bacterias que compiten por el espacio, humedad y nutrientes disponibles, lo que puede causarle la muerte prematura a la semilla o germinado.
Sustrato
Hay un sinnúmero de sustratos que se pueden utilizar para germinar la semilla, pues ella solo realmente necesita humedad para empezar el proceso de germinar, pero nos vamos a enfocar en la tierra que tradicionalmente se usa en bandejas como lo es el promix, la arena de río y la tierra que uno consigue en su patio o finca. Cuando se siembra en espacios grandes de las bandejas de germinación, puede usar una mezcla de promix echa para tiestos grandes que contiene pedazos de perlita grandes para así proveer un mejor drenaje del agua. Al usar espacios pequeños, para semillas más pequeñas, se debe usar mezclas de promix diseñadas (o hechas en casa) que usen vermiculita o perlita de cortes más finos para el drenaje porque al usar la misma mezcla que se usan en tiestos grandes, los trozos de perlita pueden hacerle daño a la plántula. Una última cosa en que pensar cuando uno usa el promix, es que este es inerte y no tiende a tener nutrientes para las plantas cuando brotan y tampoco los retiene muy bien. Significa que esto se tendrá que suplementar una vez la planta tenga la madurez apropiada para consumirlos ya sea de forma orgánica o convencional.
La arena de río se considera como uno de los mejores sustratos para germinar pues tiene buena retención de agua, buen drenaje, y disponibilidad de micronutrientes que benefician la planta en su primera fase de vida. Como cualquier otro, se debe observar el balance de lo pesado que puede ser esta arena y lo fuerte que es la semilla para soportar el crecimiento de sus primeras raíces. Además, se debe pensar en el trasplante, ya que quizás una planta de tallo fuerte puede superar el estrés del peso del sustrato, pero alguna hortaliza de tallo más tierno o crecimiento más débil se le hará más difícil superar el trasplante.
En cuanto a la tierra casera, definitivamente sería la opción más barata, sin embrago, se nos hace más difícil controlar la acidez, nutriente y microbios que puedan estar presentes. Más aún, la tierra de patio no se debe usar si no tiene buen drenaje al menos que sea para algún árbol o planta que le guste ese tipo de tierra específicamente. Este sería mejor para utilizar en tiestos de propagación y bandejas grandes para semillas grandes. Si la vas a usar para semillas pequeñas, sería bueno enmendarla con perlita, vermiculita o algún tipo de material que permita mejor aireación. Por último pero no menos importante, trate de nunca utilizar “foam” o comprar tierra que lo contenga para aeración o drenaje porque este material es sumamente tóxico para el suelo y puede tardar unos 500 años en descomponerse. Si la tierra no especifica si tiene perlita o “foam”, se puede apretar una de los trocitos blancos; si se espachurra y regresa a su forma es “foam” y si se rompe o pulveriza es perlita.

Ambiente
Lo primero para observar en el ambiente de germinación es la humedad. Las semillas solo necesitan humedad para comenzar a germinar y por esto muchos comienzan con poner las semillas en servilletas en la nevera, en algodón o en vasos de agua. Aunque todo esto funciona – con unos cultivos mejor que otros – en las bandejas podemos permitir que todo el proceso fluya siempre y cuando le tengamos un buen balance para el proceso desde que germina hasta que brote la plántula y reciba los primeros rayos de luz. Cuando vaya a echar agua o a ponerle alguna cubierta al semillero, se debe observar que la tierra o substrato esté húmedo y no embachado, ósea, que cuando mires la bandeja y toque la tierra se sienta que está ligeramente mojada siempre, pero que no esté reteniendo “charquitos” o flotando en una piscina de agua. Igualmente, debe asegurarse que la tierra o substrato nunca se seque en el proceso antes de brotar. Esa primera raíz que sale de la semilla no soporta muchos cambios y si el ambiente de momento se seca, la raíz también perderá su vigor. Cualquier estrés que sufra la planta en esta etapa tan temprana le afectará por el resto de su vida incluso si es una planta perenne que dure muchos años.
La luz es algo un poco más fácil de manejar ya que la plántula no va a necesitar mucha hasta que comience a crecer sus primeras hojas verdaderas (estas hojas son idénticas o similares a las hojas que tendrá cuando adulta). Las primeras “hojuelas” se llaman cotiledones y estas se encargan de proveerle a la planta los nutrientes que necesita en esta fase hasta que comience a crecer las hojas. Si la planta no detecta suficiente luz, verás que los cotiledones se comenzarán a marchitar y secar, pues significa que la planta está consumiendo la reserva de alimento en esperanza a que el ambiente cambie a uno apto para su crecimiento. Si esto no ocurre a tiempo, la planta consumirá los nutrientes que tiene disponible y morirá. Si se germina en una bandeja en interior es bueno mantenerle la lámpara encendida aún cuando las plantas no han brotado, para de esta forma asegurarse que la planta reciba todo lo que necesita justo cuando rompe la superficie por primera vez. Las plántulas también sufren de un estiramiento a causa de poca luz o luz muy indirecta lo que puede causar que tenga un tallo débil y expuesto a depredadores y enfermedades. Si vez que las plantas se estiran mucho o se tuercen, es posible que necesiten más luz directa y que sea un cultivo de pleno sol.
Cunado planifique la localización de su área de semillero, se debe tener una fuente de agua cerca ya que el futuro del cultivo dependerá de la disponibilidad del agua. Esto se pone aparte a la humedad porque ya una vez la planta ha germinado y se comienza a establecer bien en su bandeja, no es particularmente mortal que sufra de sequía (dependiendo del cultivo). Hay cultivos que tienen que pasar por algunos estreses como el de dejar secar la tierra y poner la bandeja al sol, para que se vaya acostumbrando al ambiente más hostil que enfrentará en el campo. Aún así, recuerde que hay cultivos que no soportan sequías y a estos se le debe ofrecer otro trato.

Depredadores y enfermedades
Es frustrante llegar un día al semillero y ver a todas las plántulas decapitadas. Esto es porque en esta fase, las plantas están produciendo muchas azúcares y sus tallos y hojas están en un estado suculento. Así mismo como a nosotros nos gusta lo dulce y jugoso, a los lagartijos, pájaros y otros animales e insectos también. Para controlar esto, se puede tener las bandejas en algún lugar elevado o de difícil acceso para estos animales. Se puede utilizar techos de sarán para controlar los pájaros y algunos insectos. En un ambiente con alta biodiversidad se controla bastante bien la cantidad de depredadores que van a comer de las plántulas pues van a tener otras fuentes de alimento. Si lo único que hay para comer está en los semilleros, estos van a dirigirse hacia ellos.
Los insectos además de ser depredadores potenciales también pueden ser vectores de enfermedades; es decir, quizás el insecto que invadió el semillero no se come las plantas, pero sí lleva dentro algún virus, bacteria u hongo que le cause daño a estas. La forma más básica y simple de controlar los insectos es permitiendo un buen flujo de aire y controlar el uso de agua. Muchos de estos individuos se aprovechan del exceso de nutrientes que tenga el sustrato en conjunto con el exceso de agua para alimentarse, trayendo con ellos enfermedades.
Las bacterias y hongos son cosas que se controlan por este mismo balance de no estar usando excesos de agua o nutrientes. La realidad es que la mayoría de las bacterias y hongos que están en la tierra y en el ambiente son beneficioso directa o indirectamente para la planta y los que le hacen daño al cultivo son unos pocos que se aprovechan de algún desbalance en el ecosistema o debilidad por estrés. La mayoría de los microorganismos, aún si no alimentan o ayudan las plantas directamente, el hecho de estos existir, sin hacer daño y tomar un espacio, controla la disponibilidad de alimento y espacio a microorganismos que sí son dañinos. Entre esto también se encuentran levaduras y micorrizas que le proveen unos beneficios directos a las plantas, ayudándolas a consumir nutrientes y hacer conexiones entre otras ellas una vez trasplantadas al suelo. Sabiendo esto, se debe entonces controlar las enfermedades de manera que se cree un balance donde no haya nutrientes en exceso, agua en exceso o causarle al cultivo estreses excesivos ya que estos también pueden defenderse contra invasiones si se encuentran en buen estado de salud.
Tiempo
Para cada especie hay un tiempo de espera. Siempre verifique ya sea por internet o en el paquete de semillas que se ha comprado, cuánto se tarda en germinar esa semilla específicamente. Esto también funciona para saber como preparar el área de siembra. Si la semilla se tarda muchas semanas en germinar, esto significa que tienes que protegerla de depredadores por más tiempo y se exponen a que las hormigas o pájaros las encuentren y se las lleven. Si la semilla se tarda más del tiempo que se supone puede significar que la semilla murió o que si germina, puede que esté débil y esto le afecte su productividad más adelante en su vida.
Dependiendo del cultivo es el tiempo que dejarías las plántulas en la bandeja. Aquí uno debe ejercitar su vista y poderes predictivos para poder interpretar las hojas y saber si las plantas aún están cómodas en ese espacio. Si las plantas llevan mucho tiempo y el crecimiento de las raíces es demasiado para su contenedor, va a causar daños radiculares (de raíz) en la etapa de trasplante cuando se estén sacando. Algunos cultivos también tienden a florecer prematuramente por el estrés de estar más tiempo de lo que deben en semillero. Un ejemplo de esto son los tomates y pimientos que, si se pasaron de tiempo, a la semana o dos de ser sembrados puede que tengan sus primeros brotes de flores. Estas se deberían remover para que así la planta no gaste sus recursos en la florecida y se enfoque en su crecimiento vegetativo.
La edad de la semilla también afectará grandemente la cantidad de plantas que germinen y la vigorosidad del crecimiento de la planta a través de su vida. Hay plantas cuyas semillas aguantan estar almacenadas por unos meses, mientras que otras pueden estar años sin que se afecte la calidad de su crecimiento y producción. Muchas de las hortalizas pueden durar hasta un año sin afectar su calidad. Cuando se va a almacenar alguna semilla se debe mantener en un lugar fresco libre de luz y humedad. Se puede almacenar también en una nevera siempre y cuando el recipiente se mantenga seco por dentro.
Aunque quizás esto parezca mucha información, lo mejor que uno puede hacer para comenzar su primer huerto es comenzar. Al poner esa primera semilla y ver como crece, empezará a ver las plantas como los seres individuales que son y podrás sacarle el arte al germinar y a entender sus necesidades sin que ellas le tengan que decir nada.
